sábado, 9 de mayo de 2015

Sorprendente China

Teníamos muchas ganas de conocer China y yo venía con una idea preconcebida del país, pero China nos ha roto todos los esquemas, todos los prejuicios y estereotipos que nos habíamos creado en nuestra cabeza y eso me encanta!!
Hasta ahora, debido al cansancio, a unos malos días y al bloqueo de internet aquí, no había tenido ganas de escribir. Pero hoy, quiero compartir nuestra experiencia en este fascinante país.

Hong Kong

Llegamos en primer lugar a Hong Kong,  con el principal objetivo de hacer el difícil visado chino. La grata sorpresa fue que allí todo fue más rápido, más barato y más fácil que hacerlo desde otra embajada.

En Hong Kong tuvimos nuestra primera experiencia de couchsurfing, que consiste en que gente de todo el mundo te aloja en su casa de manera altruista con el fin de compartir  experiencias y un intercambio cultural excepcional que te permite conocer más a fondo la cultura del país que te acoge. En nuestro caso nuestra primera anfitriona fue Channing, una chica canadiense que vive con su gata porque de momento su marido trabaja fuera. Estuvimos allí dos días, y el viernes tuvimos la oportunidad de salir a cenar con sus amigos y asistir a un botellón (así lo convocaban por internet) donde multitud de expatriados (más que asiáticos) se juntan para charlar y beber un rato. Nos trataron genial y me fascinó la multiculturalidad de Hong Kong. 


Visitamos los lugares más famosos de Hong Kong, sus rascacielos, pero la ciudad en sí tampoco nos llamó demasiado la atención. Seguro que si no hubiésemos visto Tokio antes nuestra opinión sería diferente. Aún así resulta fascinante perderse por sus calles y su ambiente.

Perdidos entre grandes ciudades

Desde Hong Kong nos fuimos en metro a Shenzhen, donde ya entrábamos oficialmente a China. Allí estuvimos dos días en casa de nuestro querido primo Germán, aunque justo él estaba entonces en Zaragoza, e hizo de anfitrión su compañero de piso Nir. Fueron dos días para descansar, lavar la ropa, poner todo en orden, hacernos unas gafas graduadas (en 30 minutos!!), en resumidas cuentas, estar como en casa.

Los primeros días en China, fueron más o menos de paso entre grandes ciudades, donde nos perdíamos por sus centros comerciales y sus grandes avenidas sin prestarles apenas atención. Me entristece ver el enorme consumismo, la cantidad de edificios en construcción, y nos sorprendió el nivel de vida. Queríamos aprovechar para hacer unas compras y resultó que todo era más caro de los que esperábamos. La comida, la bebida y el alojamiento es barato; todo lo demás, no.

Fueron días bastante confusos en los que estuvimos más preocupados en arreglar nuestros problemas internos y más tarde, también externos, que en fijarnos en lo que pasaba a nuestro alrededor.

Cogimos nuestro primer tren bala, que curiosamente resultaba más barato (contando también la noche de hotel) que coger un tren nocturno. Más tarde también viajamos en trenes nocturnos que son realmente cómodos, aunque tampoco son baratos.

China turística

Y por fin llegábamos a los destinos que nos interesaban. Ciudades turísticas pero también más bonitas en las que empezamos  a tomar contacto con la China más cercana. En Yangshou alquilamos una bici y volvimos a experimentar la anarquía controlada de su tráfico, donde todo el mundo conduce por todos los sitios, en todas las direcciones, pero todos se respetan, por lo que ir en bici resulta divertido. Disfrutamos de sus paisajes, de sus peculiares montañas y de los paseos por el río Li, donde de nuevo pude meditar.

En Kunming fuimos a hacer una excursión a un parque llamado Stone Forest (Bosque de piedra). Ese día estaba un poco baja de moral, pero conocimos a Patrick y Janessa, dos chicos americanos y después a Alexandra y Rob, americana e inglés, y juntos hicimos la excursión. Quedé encantada con Janessa, una chica llena de energía y una preciosa sonrisa que me animó el día. Ella también está viajando por un año y justo dos días antes iba a volar a Nepal. Rob venía de Nepal donde le evacuaron tras el terremoto. Acabamos agotados del calor pero fue un día bonito, en el que compartí con Janessa conversaciones, maneras de ver la vida, consejos de viaje. Nos despedimos con varios abrazos y el deseo de vernos en España en diciembre, donde ella finalizará su viaje.



También hemos visitado otras ciudades bonitas como Dali y Lijiang donde miles de turistas chinos pasan sus vacaciones. Es curioso como lo tienen montado. Por un lado está la ciudad “moderna” con sus grandes edificios, centros comerciales. Y por otro la ciudad antigua, muy bonita, con sus calles de piedra, sus casas antiguas, pero como ocurre en el caso de Lijiang, todas reconvertidas en tiendas de souvenirs, restaurantes u hoteles. La diferencia con Japón es que allí se ha integrado con mayor respeto tradición y modernidad y todo resulta más armonioso y natural. Aquí, algunos pueblos parecen una atracción turística construidos o reformados enteramente para ese fin.






Sin duda, uno de los lugares que más nos gustan visitar son los mercados. Cerca de Dali visitamos el mercado de Shaping donde las mujeres de aldeas cercanas acuden a comprar.







En Dali, no sé si porque coincidía con la fiesta del 1 de mayo o porque es habitual, sus calles se llenaban de puestos callejeros donde encontrabas de todo: tatuajes en plena calle, pollitos de colores, mil y un tipo de comidas callejeras…además de los mercados con toda la variedad de frutas, verduras, carnes y pescados que desees.





Pero hablemos de la China-China

Qué nos ha gustado, qué nos ha sorprendido. Unas breves pinceladas de lo vivido porque podría extenderme hasta el infinito. Al igual que nos ocurría en India, aquí puedes salir a la calle y sentarte a ver el espectáculo de la vida que transcurre entre sus calles.


La comida

Volver a China ha sido volver a la comida callejera, a los mercados llenos de verduras, de frutas, de carne, de todo lo inimaginable.
Nos encanta la comida, su enorme variedad y nos resulta riquísima. Los que nunca fallan son los locales regentados por familias musulmanas. Siempre que comemos allí es un acierto. Hoy ha sido la mejor comida hasta el momento de China: plato de shiitake, plato de tofu y plato de ajos tiernos fritos con arroz. Estaba todo tan delicioso que hemos querido dejar una propina pero la chica no quería de ninguna manera.

Para elegir el lugar en el que comemos optamos por una de estas tres opciones:
-          comer en un sitio con fotos, aunque corres el riesgo de que sea más caro si no preguntas antes el precio, o en su defecto, en un sitio donde puedas elegir los ingredientes
-          comer en un sitio donde haya gente comiendo y nos guste lo que comen
-          o la más arriesgada, comer en un sitio donde la carta está en chino pero ponen los precios. Aquí nos aseguramos que la comida es barata, pero puedes tener sorpresas como nos ocurrió hace dos días, cuando no podíamos descifrar qué estábamos comiendo, con unos trocitos de piel que pensábamos que era lagarto y resultó ser la especialidad del lugar: noodles con pescado sapo.

El pueblo chino

Toda una sorpresa. Creía que íbamos a encontrar una China sucia, con gente escupiendo por todos los lados y ¿antipáticos? Nada más lejos de la realidad.
Viniendo de otros países de Asia, China no nos ha parecido especialmente sucia, siempre y cuando no te pierdas por algunas callejuelas de los mercados al final de la jornada :)
¿Escupen? Sí, pero no tanto como pensábamos. En Nepal  nos pareció que escupían más.
¿Antipáticoss? Qué va! La mayoría son unos cachondos. Y resulta gracioso ponerte hablar con ellos. Ellos hablando en chino, nosotros en español, riéndonos todos de la situación. A muchos diciéndoles simplemente Nihao y xie xie, les hace mogollón de gracia. Y en los hoteles los dueños nos tratan especialmente bien: nos invitan celebramos el cumpleaños de la dueña, en otro nos sentamos a “charlar” y comer cerezas con ellos. No pierden ocasión de compartir un rato con nosotros y son realmente majos.


Familiares de la dueña del hotel con los que celebramos su cumpleaños.
Podría nombrar una gran lista de curiosidades como que nos llaman la atención de los chinos, igual que a ellos les llamamos la atención nosotros. No pensaba que les íbamos a sorprender tanto, y algunos nos miran con una cara de susto y ojos como platos que Alex les dice “sí, venimos de Marte”. Imaginaba que habría más turistas extranjeros y estarían más acostumbrados a vernos. 
emocionadas por hacerse una foto con Alex.

Pero aunque hay alguna cosa que no me gusta de ellos, como que gritan mucho, podría hacer una larga lista de cosas que me gustan de ellos o curiosidades que me llaman la atención y que quizás escriba para otro día.
Lo que sí tenía ganas de ver a las mujeres bailando en la calle en grupo. Geniales!

Cómo nos entendemos

Si me hubiese enterado antes del método para aprender chino que puso en práctica Pablo Motos lo hubiese probado antes de venir. Porque venir a China sabiendo chino tiene que ser doblemente divertido.
Es cierto que el lenguaje es una barrera, pero aún con todo muchos se acercan a decirnos “alo”, “hello” con una sonrisa y tan contentos.
Hablando entre móviles con el traductor.
 Aún así, hoy en día con los móviles o tablets es fácil entenderte con la gente más joven. Hemos llegado incluso a situaciones de que un chico le deje un móvil a Alex y él usar otro para una conversación a través de móviles con traductor instantáneo. Y si no, buscamos la palabra clave en el traductor, ponemos buena cara y preguntamos. La clave está en escribirlo en chino para que nos entiendan. Y si no con signos. Al fin y al cabo el que quiere hacerse entender lo consigue. Y no está tanto en qué dices, sino cómo lo dices. Entre risas y siendo amables es como mejores precios hemos conseguido ;)

2 comentarios:

  1. Decidme que eso no son pollos tintados.. aii madre! pobretes! Viva las nuevas tecnologías, luego dicen..
    Sigo sin llegar a comprender el tema "escupitajos" jaja es que no me lo puedo imaginar ni aunque lo puiense mil veces. Se os ve genial! Disfrutad de China y a ver cuando os vemos por skype! millones de besos! M

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    1. Sí son pollitos tintados, se los compran a los niños de diferentes colores.jeje lo de los escupitajos no es para tanto, aunque de vez en cuando nos sorprende alguno en el momento o lugar más insospechado. Skype creo que tb está bloqueado :( intentaremos conectar pero con el desbloqueo nos conecta desde EEUU y va más lento. Si no, intentaremos viber. Muchos besos para vos!

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