lunes, 27 de octubre de 2014

Vida en Kathmandú y retiro en Pharping



Estos días se ha celebrado en Nepal el Diwali, el año nuevo hindú y conocido como el festival de las luces. Es una fiesta de origen hindú que dura unos 5 días. La gente decora las casas y las calles con flores y luces, estrena ropa, pinta las fachadas de las tiendas y hasta asfaltan la calle para mostrar la mejor cara de la ciudad. Centenares de niños como los que nos paraban durante el trekking se acercan a la entrada de los comercios a cantar una canción para que les den una propina. Algunos niñas, que van preciosas vestidas hacen un pequeño baile.
En las entradas de cada comercio los dueños hacen dibujos a cual más bonito y más colorido para gusto de los turistas que no paramos de hacer fotos aquí y allí.
Nos cuenta un nepalí con el que compartimos mesa en la cena, que un día se celebra el día de los perros, otro el de los cuervos, otro el de las vacas y otro se celebra comiendo con los hermanos. Son días de compras de dulces, vestidos y todo lo necesario para las fiestas. Todos están contentos y los más jóvenes circulan en motos y camionetas cantando y bailando.






La vida en Kathmandú
Tantos días en la capital han hecho que todo nos resulte familiar y hasta reconozcamos a la misma gente: el albino que vende flautas, el que vende bálsamo de tigre, el mendigo que duerme en la esquina o los 10 ó 12 que te repiten cada día si quieres droga. También nos ha ayudado a encontrar nuestros rincones preferidos como el localito de la señora María que nos prepara en el momento unas momos (empanadillas al vapor) deliciosas mientras ve la telenovela;  el delicioso café del centro comercial con dibujito incluido con un camarero muy amable, la bakery con la mejor tarta de queso y el minimarket con los mejor precios.
Alex como es una brújula no deja de sorprenderme por su orientación y se mueve como pez en el agua entre callejuelas que a mí me parecen todas iguales. 

La burocracia india
Ayer por fin pudimos ir a la embajada india (que también estuvo cerrada por fiestas) y recibir la buena noticia de que nos daban la visa para tres meses, yuhuu! Aún tenemos que volver el lunes para recoger nuestro pasaporte con el visado, pero después de tantos problemas, prueba superada: que si foto de pasaporte de tamaño especial, formulario con mil datos sobre nosotros, nuestros padres, nuestros abuelos y hasta de  tatuajes, hacer fila en la puerta 1 hora antes de que abran para asegurar que te atienden y tres visitas obligadas a la embajada. Eso sí, mientras esperas puedes entretenerte con la estampa más variopinta de guiris que esperan junto a ti. Unos se ponen a hacer yoga en el suelo, otros no han visto una ducha en un año, enfados en ventanilla porque no le conceden el visado a uno, y para colmo un señor mezcla entre señor Barns y Karl Lagerfield  acompañado de su súbdito que consigue el visado a golpe de talón,…todo un espectáculo.
Con la alegría de tener el visado pusimos rumbo a la estación para coger un bus a Baktapur.

Baktapur
Ayer visitamos este bonito pueblo a 20km de Kathmandú. Nos gustó mucho más que Patan o la Durbar square de Kathmandú. Más limpio y cuidado y también más relajado.




El transporte
Mención especial merece el transporte. Sólo cogimos taxi el día de llegada contratado por el hotel. El primer día que fuimos a Patan, a unos 8km de la capital, preguntamos como a diez personas por el bus hasta subir a uno. Todos muy amables nos fueron guiando e indicaron correctamente el camino (no como en Tailandia). Existen autobuses y furgonetas de diversos tamaños, aunque el número de personas que puede transportar es inimaginable, todo en función de lo apretujado que vayas. Y desde luego que la vida útil de un autobús por estos lares, puede ser superior a la de un humano. En cada uno va un chico agarrado de un brazo al vehículo que va parando en cada parada y gritando los sitios a los que va. No para de pegar golpes en la chapa a modo de lenguaje con el conductor que debe significar algo así como “tira”, “espera”, “que sube uno”, “gira”, a veces también acompañado de silbidos con otro significado concreto. Lo que en un taxi puede costarse 800 rupias (6,5€) en bus te cuesta 25 rupias (0,20€). Si tienes la suerte de coger asiento al principio tu trayecto puede llegar a ser cómodo, si no, es otro cantar. Porque aunque parezca que el bus está lleno y no cabe un alfiler, si en la parada hay gente entrarán sí o sí. 



Pharping
Hoy ha sido un día movidito. Por la mañana hemos preparado una mochila con ropa para dos días y hemos dejado la mochila grande en el hotel con la esperanza que de siga allí a la vuelta. Sólo hemos dejado ropa, así que la pérdida tampoco sería muy grande.
Queríamos alejarnos del mundanal ruido y tras leer que en Pharping había muchos templos budistas, hemos cogido el bus con la intención de pasar el fin de semana en un templo, si alguno nos acogía.
Hemos ido a la estación de bus y nos han indicado el bus que teníamos que coger. Multitud de personas se agolpaban en la puerta con bolsas. Hoy es día de fiesta y muchos visitan a sus familiares. Nos hemos quedado parados decidiendo si subir o no porque nos tocaría ir de pie y en un momento de valentía hemos dicho “pa dentro”. El chico del bus nos ha indicado que pasásemos al fondo y cuando he podido colocarme y me he girado para ver a Alex no he podido parar de reír. Tenía que ir con la cabeza doblada porque pegaba con el techo del bus.  Una señora muy amable me ha indicado que me sentase en el reposabrazos que hace la función de tercera fila de asientos. Apretujados a más no poder seguía subiendo gente en cada parada nos íbamos recolocando para que todos cupiesen viniéndome a la mente la locución “por favor, pasen a la plataforma trasera del autobús”. Cuando ya no cabía nadie más, ha comenzado la escalada al techo del autobús con cestos incluidos. A mitad de trayecto se ha ido bajando gente y hemos podido sentarnos; a partir de entonces ha sido mucho más llevadero. Entre toda esa marabunta de gente ha subido un chico bastante elegante vestido que enseguida se ha puesto a hablar con nosotros. Era un bussinessman que había trabajado en India, Singapur y Manchester. Hablaba un inglés impecable. Venía a hacer unos trámites para montar un restaurante nepalí en Manchester. Nos ha enseñado fotos del local y se veía chulísimo.
En Nepal todo el que sepa algo de inglés se acerca a hablar con nosotros. Los niños te dicen “hello”, “how are you?” y te preguntan de dónde eres. Hablar  inglés en un país que depende tanto del turismo es clave para labrarte un futuro, por eso es una de las principales asignaturas en las escuelas.
Llegados al pueblo, hemos comido un Dal Bath, plato preferido de Alex y nos hemos puesto a buscar un monasterio budista donde dormir. Ha sido fácil, pues en el segundo que hemos entrado nos han alojado en una habitación al módico precio de 500 rupias. Es un monasterio escuela, y los pequeños monjitos  estaban hoy de fiesta porque es sábado. Mañana toca día de clase. A la 6h iremos al rezo común y por la tarde a las 19:30h iremos a verles debatir entre ellos usando sus conocimientos de lógica.
Aquí también se encuentra uno de los principales templos hinduistas dedicado a la diosa Kali, diosa de la destrucción. Los jueves y sábados sacrifican muchos animales y Alex y yo hemos ido por la tarde a ver ese peculiar ritual, pero nos han contado que el día 23 fue la gran celebración por el Diwali  y hoy estaba todo tranquilo, sin sangre.    






Budismo e hinduismo
Esta mañana hemos asistido al rezo de la mañana. Los niños iban medio dormidos y los mayores los encargados de poner orden.
Después hemos visitado varios templos budistas a cual más bonito. Todos limpios y muy bien cuidados en los que se respira paz. Puedes entrar el cualquiera y te reciben con las manos abiertas sin pedir nada. Por contra, hemos tenido una mala experiencia en un templo hinduista donde intentaban engañarnos, pero a estas alturas ya hemos aprendido bastante.
Nos hemos encontrado a un inglés que vive por aquí y nos ha indicado un templo para ver. Hemos visto una celebración espectacular de cantos, trompetas tibetanas y color.
Nos ha venido genial este sitio, donde se respira paz y tranquilidad, el aire es fresco, limpio y apenas hay turistas. Hasta los colores son más vivos. Nos vendrá bien para coger fuerzas y energía para la India. El martes volamos rumo a Calcuta.







5 comentarios:

  1. Que envidia majos..espero pronto poder ir para alla..trecking y templo..una combinacion perfecta.Un beso.Gema

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    1. Sí Gemica, esto es una maravilla. A ver si te vienes pronto. Cuando volvamos a Zgz vamos a hacer muchos más trekking. Besicos.

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  2. Jo, me encanta el blog, estoy enganchada, lo escribís que parece que estés allí viviéndolo con vosotros. Así que vais rumbo India... eso si que me han dicho que es una experiencia para vivir.. cuidaros mucho y seguir dando mucha envidia! un besito muy fuerte!

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    1. Gracias Montse, qué alegría leerte!! La verdad que tendría para escribir un libro con tantas cosas que vivimos. Estamos en India ahora, en Varanasi, y sí es toda una experiencia, pero después del primer shock estamos mucho más relajados y disfrutando.
      Un beso muy grande para ti tb!

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  3. Que soy Montse!! besitos desde barcelona!! :)

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