viernes, 4 de enero de 2013

Día 5 París

Hoy hemos comenzado pronto el día. Tras nuestro habitual desayuno y café en nuestros amigos del Café Dupont hemos cogido el metro para ir directamente al museo de l'Orangerie. Éste es un museo pequeño comparado con el d'Orsay y más aún con Louvre, pero ha sido también una visita agradable y con el pase combinado D'Orangerie+d'Orsay te evitas hacer fila en el segundo.



El precio es de 16€ (recién subida la tarifa por año nuevo) y abren a las 9h por lo que ganas un poco de tiempo
con respecto a d'Orsay que abren a las 9:30h. Nosotros hemos llegado a las 08:45h y a excepción de otra persona éramos los únicos occidentales. Todos los demás eran japonesicos que hacían fila pacientemente. Ya pensamos como ellos!

En este museo se exponen los Nenúfares de Monet y de otros impresionistas como Monet, Rousseau, Cézanne, algún Picasso, Matisse...

De aquí hemos ido al museo d'Orsay que está a unos 500m. Había bastante fila pero gracias a nuestro pase preferente hemos entrado enseguida.


Nos ha gustado muchísimo el museo, tanto por su arquitectura como por las  exposiciones de Art Nouveau e Impresionismo  que alberga. Vaya por delante mi ignorancia en arte, ha sido una sorpresa encontrar cuadros que tienen un significado para mí como los de Gauguin, Seurat y Renoir, a pesar de que no está mi preferido Dance at Bougival.



A la salida del museo hemos cogido el metro hasta el barrio de Belleville donde iba a comenzar nuestra ruta de un París multirracial.  Comenzados saboreando un riquísimo Pho en un restaurante vietnamita. Tenía ganas de probar este plato y qué mejor opción que en París donde puedes deleitarte con mil sabores del mundo. La dueña muy simpática, se ha soprendido de que hayamos acabado el plato.


Hemos visto la casa natal de Édith Piaf y el parque de Belleville, que ofrece unas bonitas vistas de París. Está más alto  que Montmatre. De allí, siguiendo la ruta de la guía y salvando algunos fallos que indicaba (una vez decepción más de esta guía) hemos visto en poco más de 500m una iglesia, una mezquita y una sinagoga.



Ha sido un itinerario muy entretenido y sorprendente por la variedad de ambientes culturales que nos íbamos encontrando. Árabes, africanos, afrocaribeños, algunos orientales y en cada zona con sus comercios, restaurantes y costumbres típicas. Esta ruta  me ha quitado el mal sabor de boca nuestra frustrada visita al barrio hindú. Hemos visto también el pasagge Brady que se le conoce como el pasaje indio.




Felices,  contentos y agotados nos hemos vuelto a casa, que siendo hora punta hemos tenido que retrasar un poco porque el metro iba a tope.

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