miércoles, 30 de mayo de 2012

Día 6: Nikko-Tokio

Aprovecho que vamos en el tren camino de Takayama para escribir el día de ayer. Hemos dejado Tokio y pasaremos un día y medio en Takayama, que está más al norte, en los Alpes japoneses.  Lo publicaré cuando lleguemos al hotel así que iremos con un día de retraso.

Día 6 (29 de mayo)
La primera anécdota del día ha sido de madrugada. Me he despertado y he notado cómo se estaba moviendo la tierra. Ha sido unos 10 segundos pero una sensación muy rara. Se lo he dicho a Alex pero estaba dormido como un queso y no se ha enterado de nada.
Por la mañana hemos cogido nuestro primer shinkansen (tren bala) y después un regional para llegar a Nikko.
Como cada mañana nos hemos cruzado con una muchedumbre de gente que iba al trabajo en sentido contrario al nuestro. Resulta complicado sortearles porque van a un ritmo muy rápido y les cuesta mucho esquivarnos. Si te cruzas con ellos siguen su camino sin frenar o se paran en seco. Por suerte no hemos ido en el metro como sardinas en lata. 
Estar en la estación de tren de Tokio es como estar en el siglo XXII todo tan futurista! Papá vas a tener razón en lo de que hay que copiar cosas de aquí.
Cuando hemos llegado a Nikko hemos cogido un billete para el autobús que te acerca a la zona turística. Se puede ir andando porque está cerca, pero llovía a cántaros. Nos ha venido bien porque la excursión se hace más llevadera que estos el sol. Además, la lluvia añadía al paisaje más belleza si cabe. Hemos comprado un billete combinado para visitar cinco templos (recomendado aunque no veas los cinco). Nos han parecido preciosos. Coincido con Alex en que nos ha gustado más Nikko que Kamakura,aunque como dice la Lonely Planet, ambas rivalizan en belleza. 


Esos pequeñitos somos Alex y yo.
Por la tarde hemos vuelto a Tokio y aún hemos aprovechado para visitar la zona de Odaiba, en la bahía de Tokio. Para llegar hemos cogido el monorraíl;  ya sólo por las vistas del trayecto merece la pena. Al llegar la estampa no podía ser más bonita: la playa de Tokio, con la estatua de la libertad a un lado, al fondo el puente Rainbow con la Torre de Tokio y a otro lado el Sky Tree. Alrededor hay varios centros comerciales y rodeando la playa una zona verde donde te marcan recorridos de 5 y 7 km para correr.
La verdad a mí Tokio me ha parecido impresionante. Lo tiene todo, lo tradicional y lo moderno, zonas verdes, todo tan cómodo para el turista, todo tan limpio y su gente tan amable que parece un mundo aparte. Es enorme y con mucha gente pero resulta una ciudad agradable y tienes mil rincones para escaparte y relajarte. 
Si Tailandia es el país de las sonrisas, Tokio es el país de las reverencias y el arigato. Te dan todo con las dos manos, con tanta educación, tanta amabilidad y tanto respeto que son dignos de admiración.

Para los hermanos os dejamos una foto de lo que cenamos ayer: sopa de miso, ensalada, bol de arroz y tiras de ternera son salsa barbacoa (buenísimas). A la entrada de algunos sitios de comida, hay una máquina expendedora de tickets donde introduces el dinero y seleccionas el menú.

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Cuñi, después de hablar contigo al final tuvimos que parar la secadora porque llevaba más de hora y media. Salió todo limpio y seco. Qué pasó al final con la peque?

Pili y Roberto, a ver si coincidimos en el skype solemos estar a las 15-16h. Lo mismo para la familia Sánchez.

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