sábado, 9 de junio de 2012

Día 15: Koyasan y Osaka

Por la mañana, visitamos el complejo de templos Garan y el templo Konbuju-ji y sin perder tiempo cogemos el teleférico y hacemos el camino de vuelta hasta Osaka, donde recogemos las mochilas de la consigna. Cambiamos la tranquilidad de Koyasan por el bullicio de Osaka.


Al llegar a Osaka son las 15h y hace muchísimo calor; tanto, que decidimos anular la visita al castillo y tomar un café con hielo tranquilamente antes de ir al hotel. La primera impresión de la ciudad es que es inmensa y parece estar diseñada exclusivamente para circular con coche. Nos sentimos pequeños entre tanto rascacielos y para caminar tienes que subir y bajar escaleras de pasos elevados para peatones. Más tarde, comprobamos que esto es así en la zona de la estación y la parte financiera. En la zona sur, donde está el jaleo y marcha, la ciudad se mueve más a pie de calle. Sin embargo, notamos que sus habitantes son diferentes en el trato a otros japoneses, van más a su rollo y parecen un poco más ariscos, dentro de que siguen siendo respetuosos. Igual es sólo nuestra impresión por el agotamiento del calor.

El hotel está en la zona de jaleo y marcha de Dotomburi, repleta de sitios para comer y tiendas. Es curioso cómo se entremezclan tiendas de grandes marcas como Chanel, Gucci y Luois Vuitton (todas inmensas) con otras más sencillas.

Hay una gran variedad de sitios para comer, donde, según la Lonely Planet los japoneses comen hasta desfallecer. La mayoría son muy delgados  pero comen todos como limas.



Otra costumbre que se acentúa más en Osaka y también en Kioto, es ver a los chicos con bolso. Me recuerda al capítulo de Friends donde Joey se compra uno. Son bolsos grandes y algunos parecen de mujer. A pesar de que las chicas son las que más destacan en cuanto a moda, también los chicos son muy fashion y llevan muchísimos complementos. Basta pasearse por una planta de hombres de un centro comercial para apreciar la variedad de bolsos masculinos.  En España llamaría la atención, pero aquí casi pasan desapercibidos en comparación con todos los complementos femeninos: pelucas, postizos, pestañas de mil modelos, uñas, taconazos de vértigo, lentillas de colores. A veces vemos a chicas maquillándose en el metro y hacen maravillas para agrandar sus ojos.  Y lo que es común a todos, son los mil accesorios para el móvil y una pequeña toallita que llevan siempre consigo, suponemos que para limpiarse el sudor.


También abundan los pachinkos y las las máquinas tipo de las ferias donde con unas pinzas intentas sacar el regalo, que les encantan. Sandra, aquí disfrutarías un montón.

Por último, no falta la fotografía con el corredor de Glico y las luces de neón características de la ciudad de Osaka.


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