El hotel está en la zona de jaleo
y marcha de Dotomburi, repleta de sitios para comer y tiendas. Es curioso cómo
se entremezclan tiendas de grandes marcas como Chanel, Gucci y Luois Vuitton
(todas inmensas) con otras más sencillas.
Hay una gran variedad de sitios para comer,
donde, según la Lonely Planet los japoneses comen hasta desfallecer. La mayoría
son muy delgados pero comen todos como
limas.
Otra costumbre que se acentúa más
en Osaka y también en Kioto, es ver a los chicos con bolso. Me recuerda al
capítulo de Friends donde Joey se compra uno. Son bolsos grandes y algunos
parecen de mujer. A pesar de que las chicas son las que más destacan en cuanto
a moda, también los chicos son muy fashion y llevan muchísimos complementos.
Basta pasearse por una planta de hombres de un centro comercial para apreciar
la variedad de bolsos masculinos. En
España llamaría la atención, pero aquí casi pasan desapercibidos en comparación
con todos los complementos femeninos: pelucas, postizos, pestañas de mil
modelos, uñas, taconazos de vértigo, lentillas de colores. A veces vemos a
chicas maquillándose en el metro y hacen maravillas para agrandar sus
ojos. Y lo que es común a todos, son los
mil accesorios para el móvil y una pequeña toallita que llevan siempre consigo,
suponemos que para limpiarse el sudor.
También abundan los pachinkos y
las las máquinas tipo de las ferias donde con unas pinzas intentas sacar el
regalo, que les encantan. Sandra, aquí disfrutarías un montón.
Por último, no falta la
fotografía con el corredor de Glico y las luces de neón características de la
ciudad de Osaka.
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