domingo, 10 de junio de 2012

Día 16: Mijajima-Hiroshima

Dejamos Osaka y cogemos un tren a Hiroshima. Nuevamente para ganar tiempo, dejamos las mochilas en la consigna. Japón es el país de las comodidades y no tenemos problema en encontrar una en la estación.

Cogemos un tren y después un ferry, para visitar la isla de Miyajima (cudad hermanada con St. Michel, ya que en ambas, al bajar la marea se puede visitar a pie, en este caso el Tori) . Al subir al ferry nos encontramos un iphone que ha debido olvidar un japonés y Alex se lo entrega al guardia del ferry que hace una gran reverencia acompañada de un arigato gozaimasu.

Hoy la lluvia nos acompaña durante todo el día y desluce un poco la visita a la isla. En un principio pensamos alojarnos en un ryokan de Miyajima (casa de estilo japonés con suelo de tatami como la habitación del templo de Koyasan) pero los precios eran excesivamente caros a pesar de su belleza.  Con la lluvia confirmamos que fue una decisión acertada dormir en Hiroshima, que está a media hora de la isla.

En Miyajima también hay muchos ciervos que pasean libremente y vimos algunos a las puertas de los restaurantes (no sabemos estaban esperando turno como los japoneses para comer).


Después de comer nos dirigimos a Hiroshima. El hotel está muy céntrico y nos facilita la visita a los monumentos que recuerdan la catástrofe de Hiroshima. Me sorprende la ciudad porque pensaba que iba a ser más pequeña, pero resulta bastante acogedora. 


También hay muchas galerías comerciales cubiertas, para facilitar las compras los días de lluvia.  Además, en torno a todas las estaciones existe una extensísima red de tiendas y restaurantes en el subsuelo que puedes visitar sin salir a la calle.

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