Estos últimos días no hemos podido escribir porque llegábamos al hotel agotados.
Aprovechamos
el tiempo que nos quedó en Bangkok a ver algún templo más como Wat
Arun, donde ya cansados de pagar entrada nos colamos aprovechando que la
de la entrada estaba dormida. Nos subimos al chedi central con unas
escaleras muy altas que daba bastante mieditis al bajar. Hasta que un
español dijo: "a ver quién es el primero que tiene..." y dijo Alex:
"huevos a bajar" y bajó Alex con su orgullo maño.
Por
cierto, cuando llegamos exhaustos arriba del todo, tuvimos una
conversación con un segurata tailandés (traducido al español):
- Segurata: Ticket.
-
Alex (haciendo que busca en los bolsillos) : mmm.. ticket..mmm... no
sabíamos que teníamos que pagar. Damos una vuelta a ver esto y pagamos
cuando bajemos.
- Segurata: ok, ok.
Al
final nos fuimos sin pagar, obviamente. ese día tampoco pagamos en el
barco porque la revisora no tenía cambios, así que fue redondo.
También visitamos el Wat Indrawihan que tiene el buda más alto de Bangkok, de 32 m de altura.
Para finalizar el viaje, nos dimos un masaje. Thai massage para Rebeca y foot massage para Alex de una hora cada uno. A mí (Rebeca) me retorcieron todo lo que quisieron y más, creo que no quedó un músculo en mi cuerpo sin estirar.Alex estuvo a punto de devolverle una hostia (palabras textuales de Alex) cuando le dio un puñetazo en la cabeza y le martirizó con un palo en los pies (le ha dejado una moradura).
En
fin, que aquí acaban nuestras aventuras escritas, lo demás os lo
contaremos de viva voz. En el viaje de vuelta sólo reseñar como
anecdótico la cacheada que me hicieron a mí en el aeropuerto de
Ámsterdam donde hacíamos escala. Me miraron hasta en el sujetador. Y
nada más salir del avión unas machacas de polis sujetaban a Rex que
olisqueaba a todo el que pasaba. al de delante lo pararon porque su
bolsa debía oler raro (menos mal que la nuestra de la ropa sucia iba
facturada).
En
resumen, nos ha gustado mucho Tailandia y ha sido una buena elección
como primera visita al continente asiático, como nos dijo Mauge. Nos ha
encantado la amabilidad de su gente, su comida, su naturaleza y ciudades
en general.
