Hoy hemos dejado el hotel de
Tokio y después de un trayecto de dos horas hemos llegado a Takayama, una ciuda
ubicada en los alpes japoneses. Una vez
más durante el trayecto las vistas eran impresionantes y son un atractivo más
del viaje. Íbamos siguiendo el recorrido del río Hida, todo verde verdísimo e
innumerables arrozales.
Ha sido un día relajado que nos ha venido muy
bien para coger fuerzas. Por la tarde hemos dado un paseo por el centro de la
ciudad vieja, con casitas de madera perfectamente cuidadas, en las que se
venden productos tradicionales, son talleres de artesanía o restaurantes. En
esta zona también es muy típica la ternera de Hida y el sake.
Hemos hecho un recorrido por los templos y
cementerio (Higashiyama Teramachi) y hemos llegado hasta el parque Shiroyama,
donde hemos hecho una parada para tomar unos zumos de esos raros que venden por
aquí en las numerosas máquinas expendedoras que hay por todo Japón. Estaban muy
buenos.
Mañana madrugaremos para ver el mercado matutino e
Hida no Sato, aldea con casas típicas de las montañas. Al mediodía partiremos a
Kanazawa.
Cogiendo ideas de jardín para los padres.
Por la noche hemos cenado en un restaurante muy bonito, pero el camarero se ha confundido y en lugar de trarnos una brocheta de carne picante nos ha traido la de al lado de la carta que tenía un tacto duro. Al llegar al hotel hemos buscado la traducción al inglés de gizzard (arg!), pero no estaba malo.
Ángela, ya que nos pedías fotos con la mochila, de esta guisa llegamos al hotel. Yo con dos, una por delante y otra por detrás.