Llevamos más de una semana en
Nueva Zelanda, pero como conseguir wifi por este país es un poco complicado no
sé cuándo podré publicar esta entrada. De cualquier modo, sea cuando sea,
quiero hacer un resumen de los lugares visitados y describir en unas líneas la
belleza de este país. Y por lo mismo, para no quitarle protagonismo a esa
belleza, comentaré en una entrada aparte (si la conexión lo permite) mi particular visión de la sociedad
neozelandesa, nuestra vida de campistas y cómo estamos viviendo la vuelta a la
“civilización” como me dice Miriam, de quetequitenloviajao.
El clima aquí es bastante
variable, y más en estas fechas que comienza el otoño. En un mismo día puede
estar nublado, llover, salir el sol, volverse a nublar, volver a llover…en fin,
hay que estar preparado para todo. Los primeros días no acompañó mucho el
tiempo y los días se despedían nublados y con lluvia. Aún así pudimos ver las
estrellas en el lago Tekapo, uno de los lugares famosos por la gran cantidad de
estrellas que se pueden ver. En la noche, tumbados en la furgoneta con el techo
abierto pudimos contemplarlas. Aunque no serían las únicas que viésemos.
| Lago Tekapo |
Comenzamos nuestra andadura con la que será nuestra casa rodante durante 30 días. Es una furgoneta tipo monovolumen con zona de almacenaje convertible en cama, un hornillo, un pequeño fregadero y una nevera. Te das cuenta de lo poco que se necesita para vivir y de cómo poco a poco te adaptas a lo que tienes, sin echar en falta comodidades superfluas. Sin baño, eso sí, pero en este país baños públicos no faltan lo que facilita enormemente la vida del campista.
Nueva Zelanda tiene dos grandes islas, la norte y la sur, siendo esta última bastante más grande que la primera. Nosotros comenzamos la ruta por la isla sur, a la que dedicaremos aproximadamente 3 semanas y una a la isla norte, a la que se cruza en ferry.
El siguiente destino fue Moreaki,
famoso por sus formaciones “esféricas” en la playa, con su propia leyendamaorí.
Los pueblos o ciudades suelen ser
pequeños, a veces con tres o cuatro calles principales. Sin embargo el
recorrido por carretera es una atracción más del viaje, contemplando sus
paisajes. Te dan ganas de parar cada 5 minutos para hacer fotos. Los cientos de
vacas y las miles de ovejas pastan impasibles a nuestro paso en las miles de
hectáreas de campo verde, a los lados de la carretera.
| Pingüinos en Oamaru. |
En la ciudad de Dunedin se
respira ambiente universitario. Las casas son muy bonitas, guardando la
estética americana; muchas de ellas son de alquiler para universitarios.
Al día siguiente visitamos el
centro, la estación de tren y el museo de la ciudad.
| Creo que no doy la talla de neozelandesa de la época. |
Llegamos hasta Bluff, el punto
más al sur de la isla sur. El lugar que más lejos de casa vamos a estar en
nuestra vida, a 19020km de Zaragoza. El
polo sur está tan solo a 4800km.
De camino a Te Anau, paramos en
el tranquilo lago de Manapouri. Sorprende su agua cristalina, a través de la
cual se puede ver perfectamente el fondo. Sin embargo, esta no es
característica particular de este lago; todos los lagos de Nueva Zelanda son
así.
Te Anau es conocido por su
inmenso lago, y cuando digo inmenso me refiero a 344 km2. Es puerta
de acceso para visitar el fiordo Milford Sound. Es nuestra intención, pero el
tiempo no acompaña y la lluvia nos hace cambiar de planes y seguir hacia el
siguiente destino, Queenstown.
La pequeña ciudad de Queenstown es conocida
por ser el lugar ideal para practicar deportes de riesgo, tipo puenting, ala
delta, y otros deportes acuáticos como ir en ese tiburón.
La ciudad tiene un ambiente
montañero que recuerda a Jaca, Andorra y Canfranc. Los jardines alrededor del
lago son perfectos para pasear, ir en bici e incluso practicar uno de sus su
deportes favoritos, el frisbee. Tienen hasta un campo de frisbee, similar a los
de golf pero con estos peculiares “frisbee hoyos”.
Es fin de semana y se ve bastante
ambiente en la calle y en los bares, donde la gente se junta para ver la final
de la copa de Criquet entre Nueva Zelanda y Australia. Todos los cafés, tiendas
y bares, son bonitos, sin excepción.
Antes de llegar a Arrowtown, nos
acercamos al río Shotover, aquí se descubrió oro hace cientos de años y atrajo
a miles de personas entre ellos a chinos.
| Río Shotover |
| Asentamiento chino en Arrowtown. |
En Arrowtown vemos el espacio
dedicado en recuerdo al asentamiento chino. Nos gusta el tanto el recorrido
como su historia, y una vez más nos sorprende el valor y la fuerza del pueblo
chino.
Si los pueblos que hemos visto hasta ahora recuerdan a los de las películas americanas, el pueblo de Arrowtown es como estar en un decorado de cine, con los comercios tan perfectos que no parecen reales, sin embargo, lo son.
Por una carretera empinada se
llega a Wanaka, donde pasaremos dos días para hacer un pequeño trekking por la
mañana. El tiempo es muy bueno y de camino en la carretera paramos en los
miradores a contemplar paisajes espectaculares. El sol brilla y hace que el
azul del cielo y el verde del campo destaquen con más intensidad.
Wanaka es un lugar perfecto para
tomarse un respiro. Con inmensas zonas verdes donde la gente se reúne a jugar
al voleibol, sentarse en el césped a charlar, beber o a cenar en sus mesas
junto al lago viendo el atardecer como hicimos nosotros.
Al día siguiente madrugamos y
hacemos uno de los recorridos alrededor del lago, el Rocky Mountain. Sobra
decir, que las vistas son impresionantes a cada paso. Como prueba, estas fotos.
| Parece la península iberíca un poco gordita. |
Y seguimos nuestro recorrido hacia arriba por la costa oeste. Próximo destino los glaciares de Fox y Franz Josehp.
cada dia son mas bonitas las fotos.nosotros por Salou q hace un dia estupendo.un besoMarisa
ResponderEliminarSí, la verdad que los paisajes aquí son espectaculares. Besos mamá :)
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