Nuestros días empiezan
temprano, sobre las 7h de la mañana y a veces terminan tarde, como hoy a las
23h. Exprimimos el día al máximo de manera que cuando pienso en lo que hemos hecho
por la mañana me parece que ha transcurrido más de un día. Para guiarnos un
poco repasamos las fotos y las anotaciones en la libreta. Estos días con alojamiento
fijo en Kioto nos permiten llevar una vida un poco más ordenada en cuento a
equipaje. Nuestro apartamento es pequeñito, al estilo japonés, y se encuentra en
un barrio muy tranquilo y seguro, según nos dijo el propietario. De todos
modos, cualquier sitio en Japón parece seguro, la gente deja el bolso en la
mesa sin ningún problema y llevan la cartera en el bolsillo del pantalón al
alcance de cualquiera. No conciben que alguien se la pueda robar.
A la entrada tenemos la lavadora
(que ya hemos puesto dos veces) y una
pequeña cocina. Todo es más compacto y comprimido en Japón (menos sus cabezas,
jeje). Mini cocina con mini nevera y minibaño, pero eso sí, con pantalla de TV
en la bañera y retrete inteligente. También tenemos un ordenador que se
convierte en TV, sofá y en el altillo se encuentran los futones al que subimos
por unas escaleras.
Estos tres primeros días hemos
visitado los sitios más importantes de Kioto y mañana nos acercaremos hasta
Nara. Para movernos por Kioto hay que coger el bus, que resulta bastante más
lento e incómodo que en Tokio, donde nos habíamos acostumbrado a la comodidad
del metro. El transporte resulta caro, por lo que nos hemos sacado pases de un
día que amortizamos con creces. En el bus se sube por detrás y se paga al
bajar. Algunos se paga según el trayecto que hagas y otros tienen precio fijo.
El conductor lleva un pinganillo y va hablando durante el trayecto. Cuando
subes creemos que de da la bienvenida (porque no le entendemos muy bien) y en
cada parada dice arigato gozaimasu a cada viajero que se apea; si bajan más de
30 personas como nos ocurrió ayer, dice más de 30 “arigatos”. Igualito que los
conductores de TUZ. Aunque aquí, como en todos las ciudades que hemos visitado, el transporte por excelencia es la bici. Nunca hemos visto tanta bici, que debe tener preferencia porque van tanto por la acera como por la calzada.
Vista parcial de la Estación de Kioto, una ciudad en sí misma con tiendas, restaurantes, hoteles, centro comercial...
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Ayer por fin pudimos disfrutar de
un laaaaaaaaaargo y agotador (por tanta escalera) paseo por el santuario de Fushimi Inari, con sus miles de Toriis (arco tradicional japonés). Es el sitio que más ganas tenía de ver (sale en la película de Memorias de una
Geisha) y no me defraudó. Espectacular y una vez más ......se nos agotó la batería de la cámara de
fotos.
Otro de los sitios que más nos han
gustado ha sido el Ginkaku-ji o Templo Dorado (de postal!!!) y el templo de
Heian (donde paseaba Scarlett Johanson en Lost in Traslation, aunque yo todavía
no he visto la película me lo ha contado Alex). Allí ha venido un adolescente a
pedirnos si podíamos firmar en su cuaderno (siguiendo la tradición de que en cada país que visitamos nos hacen una entrevista). En teoría tenía que conversar con
nosotros en inglés para practicarlo, pero nos ha pedido directamente la firma.
Para ganársela, le he preguntado cuántos años tenía y cómo se llamaba (14 y “sendra”
o algo así). Eso sí, en cuanto he sacado la cámara ha posado enseguida, eso lo
tienen bien aprendido).
También hemos visitado otros muchos lugares pero algo tenemos que dejar para contar a la vuelta no? y el futón me llama...o yasumi nasai! (buenas noches).