Si tuviese que elegir una palabra
para resumir estos días sería FELICIDAD. Punset decía que la felicidad es la
ausencia de miedo. Yo sigo teniendo algún miedo, al zoom del google earth por ejemplo, pero estamos tan felices que
hasta nos lo dicen otras personas. Y además hoy celebramos 14 años de nuestra
primera cita. Ha sido un día sencillo y realmente especial.
El destino
Cómo llegamos aquí fue un cúmulo
de causalidades.
Primer cambio de planes: En lugar
de coger un autobús nocturno que nos llevase de Rishikesh a Dharamasala en un
trayecto de 14 horas por mala carretera, cogemos un tren nocturno para visitar
primero Amritsar. Más cómodo, más barato y menos tiempo. Íbamos a dedicar dos
días a Amritsar, donde se encuentra el templo dorado de los sijs, porque nos
apetecía dormir una noche allí y conocer más a fondo esta religión. Ya comenté
que la labor social que realiza este grupo religioso es realmente admirable y
más aún en su templo más importante. Allí comen miles de personas diariamente,
incluidos extranjeros, tiene dormitorios para acoger a todo el que quiera pasar
la noche allí y todo gracias a la colaboración de todos los voluntarios que van
a fregar cacharros, cortar verduras, preparar la comida o limpiar el suelo.
Finalmente ni comimos ni dormimos allí, pero no nos importó.
Para llegar a Dharamsala, teníamos
que coger un bus de 6/7horas y llegar al destino por la noche. Seguía siendo un
viaje pesado y llegar de noche para buscar habitación no nos apetecía nada.
Decidimos que cogeríamos un tren de tarde y dormiríamos en un pueblo sin ningún
interés Pathankot, para al día siguiente coger un bus de 1h a Dharamsala. Fue
el segundo cambio de planes. Pero si pasábamos dos días en Amritsar,
significaba que el día 21, nuestro aniversario de la primera cita (y el que
siempre celebramos como el principal) lo pasaríamos en Pathankot. Por lo que
nos iremos un día antes de Amritsar para pasar el 21 en Dharamsala. Tercer cambio de planes.
Amritsar
A parte del templo dorado y el cambio de guardia entre Pakistán e India, no pensábamos hacer nada más allí. Así que a las 14h contratamos el taxi (un jeep en el que íbamos 10 viajeros y el conductor) que nos llevaría a la frontera de Pakistán para ver el peculiar cambio de guardia y nos traería de vuelta al hotel.
Amritsar
A parte del templo dorado y el cambio de guardia entre Pakistán e India, no pensábamos hacer nada más allí. Así que a las 14h contratamos el taxi (un jeep en el que íbamos 10 viajeros y el conductor) que nos llevaría a la frontera de Pakistán para ver el peculiar cambio de guardia y nos traería de vuelta al hotel.
Éramos reacios a coger taxi
(pensábamos ir en tuc-tuc) porque sería más caro. Pero el sij que nos lo vendió
parecía un hombre majo y nos convenció. Cuarto cambio de planes. En ese momento
aparece en escena Indi. Él iba a contratar el mismo taxi pero ya no quedaban
plazas. Habló un poco con Alex y yo ni me enteré.
Por la tarde, tras recorrer 35km
en el “taxi”, pelín apretujados, y pasar numerosos controles, llegamos a la frontera. Niños y adolescentes
nos ofrecen pintarnos (a cambio de unas rupias) la bandera de India en la cara
para animar a su país. Los indios todos contentos y gritando cánticos de apoyo
a su país iban tomando asiento en las gradas. Los guiris, separados del resto
observamos curiosos. Al otro lado, unos pocos pakistanís trataban de gritar y
hacer el mismo ruido que la multitud india. Hasta se vendían palomitas para
presenciar el ceremonial.
Primero, paseo de niñas con la
bandera india hasta la barrera de la frontera. Luego alegres bailes (como no
pueden ser de otra manera en India) de mujeres y niñas al ritmo de música
bollywoodiense. Las gradas se animan y vitorean a los militares que se mueven
al ritmo de un batería, marcando los pasos como si rompieran el suelo y
levantando la pierna hasta la cabeza. En el límite con Pakistán levantan los
brazos como un jugador de lucha libre americano para mostrar su fuerza. Pakistán
hace la misma escenografía. Resulta gracioso. Todos contentos, se cierran
fronteras y cada uno para su lado.
Indi, a free man
De vuelta en Amritsar decidimos cenar en Mc Donalds para coger wifi y comprar los billetes de tren para el día siguiente. Parece ser un trayecto poco común y hay muchas plazas. Justo antes de cenar, entramos a ver el templo dorado de noche para hacer unas fotos. Entonces aparece de nuevo Indi, y le pregunta a Alex si le había gustado el espectáculo del cambio de guarda. Empiezan a hablar y luego me entero que se habían conocido antes, cuando contratamos el taxi. Nos dice que mañana se va a Dharamsala. Nosotros también!! Nos invita a viajar con él en su coche. Viaja solo y le gustaría que le acompañásemos. Su cara de buena persona nos convence (hasta ahora la intuición no nos ha fallado con las personas) y el llegar un día antes a Dharamsala nos alegra mucho. Quinto cambio de planes.
De vuelta en Amritsar decidimos cenar en Mc Donalds para coger wifi y comprar los billetes de tren para el día siguiente. Parece ser un trayecto poco común y hay muchas plazas. Justo antes de cenar, entramos a ver el templo dorado de noche para hacer unas fotos. Entonces aparece de nuevo Indi, y le pregunta a Alex si le había gustado el espectáculo del cambio de guarda. Empiezan a hablar y luego me entero que se habían conocido antes, cuando contratamos el taxi. Nos dice que mañana se va a Dharamsala. Nosotros también!! Nos invita a viajar con él en su coche. Viaja solo y le gustaría que le acompañásemos. Su cara de buena persona nos convence (hasta ahora la intuición no nos ha fallado con las personas) y el llegar un día antes a Dharamsala nos alegra mucho. Quinto cambio de planes.
Invitamos a cenar a Indi con nosotros, y nos quedamos encantados de
conecerle. No el típico “nice
to meet you” or “I’m glad to meet you”. Encantados de VERDAD. Nos parece
un hombre muy majo y hablando aún más. Nos cuenta que lleva 4 años viajando y
se nota en su manera de pensar, su mente abierta, su tranquilidad.
Quedamos al día siguiente a las
8h y nos recoge en su Suzuki Swift. Acomodamos todo el equipaje y comenzamos un
agradable viaje por la autopista donde vemos “the real India”. Yo apenas hablo.
En India me he acostumbrado a hablar poco y dejar que Alex socialice por los
dos. Todos se dirigen a él y mi inglés se empieza a anquilosar. Pero Indi me anima a que hable. Paramos a
desayunar en un restaurante y nos sentamos en una mesa al aire libre a tomar el
sol. El desayuno dura dos horas. Pero podríamos haber estado dos más, charlando
tranquilamente, hablando de nuestras vidas, de la gran decisión de viajar. Indi
nos cuenta más detalles de su vida, qué le llevó a viajar (que prefiero no compartir aquí por respeto a su privacidad) y por qué; viaja
por toda la India conociendo gente nueva, de distintos países, distintas
culturas. “I’m a free man!”, nos dice. Es pintor y dibuja sobre todo rostros
femeninos. Él mismo se apoda Balú, porque es grande y tiene pelo como un oso, nos aclara. Es una persona encantadora, y se ríe con nosotros, aunque en sus ojos se vislumbra cierta tristeza.
Lleva un turbante de sij, que a mitad de viaje cambia por una gorra.
En un momento, se levanta, va al
coche y viene con un boli pilot verde. Coge un pétalo de una rosa y con el tape
del pilot hace un círculo para ponérmelo en la frente como las mujeres hindús,
el “tercer ojo” y me hace una foto.
Decidimos reanudar el viaje, sin
prisas. Los tres disfrutando de la charla, de nuestra propia compañía.
Dharamsala
Dharamsala
Y llegamos al maravilloso pueblo
de McLeod Gang, un barrio de Dharamsala, a 10 km. Está a unos 2000m de altura,
rodeado de montañas y bonitos paisajes. Aquí tiene su residencia el Dalai Lama
y la mayoría de la población son tibetanos exiliados. Nos encanta el ambiente.
Recuerda un poco a Rishikesh pero con menos gente porque empieza a hacer frío y
se han ido en busca de calor.
Nos alojamos en el mismo hotel que
Indi. El recepcionista me dice que Indi es su mejor cliente y nos da la mejor habitación
que tienen, “special for you”. Creo que Indi les ha debido contar lo de nuestro
aniversario.
El pueblo tiene un encanto
especial. Los locales montan sus puestos en la calle con fruta fresca, y está
lleno de cafés y restaurantes de diferentes tipos de comida. Probamos un
restaurante japonés que recomendaban. La comida es deliciosa y baratísima. Me
deleito con un okonomiyaki. Una bendición para el paladar.
Nuestro aniversario
| Desayunando como reyes. |
| Mi amiga Flora, qué maja. |
| Preciosos. |
Nuestro aniversario
Al día siguiente es 21, nuestro
aniversario. Por la mañana desayunamos un café espresso con el que casi se nos
saltan las lágrimas de lo bueno que está. Vamos a un museo-templo tibetano y
vemos donde vive el Dalai Lama. Ahora está fuera y no vuelve hasta el 2 de diciembre.
Después vamos a hacer una
excursión a unas cataratas. En la calle nos encontramos con una monja budista
francesa que conocimos en la embajada de India en Nepal. Aquel día le contamos
nuestra experiencia en el templo budista de Parphing y nos anotó las
direcciones de varios templos budistas en India. Tiene unos preciosos ojos
verdes, brillantes y una voz tan dulce que hablar con ella resulta relajante. Lleva el pelo rapado y hace que su mirada aún destaque más. Nos
reconoce y se alegra de vernos. Me coge mi mano helada y la sostiene un rato
para calentarla. Me dice que me ve muy feliz, mejor que en Nepal.
Es curioso porque el día que
conocimos a esta mujer en la embajada, también hablamos con un matrimonio de
viejecitos argentinos que vivían en India. La mujer llevaba un hábito como la
madre Teresa de Calcuta. Me dijo que mi cara le resultaba familiar, como si me
conociese de antes, incluso me preguntó si había estado antes en Nepal. Y
cuando conocí a Indi me dijo lo mismo. Empiezo a pensar que tengo una cara muy
común no sólo en Zaragoza, sino también en India y Nepal.
La excursión a las cataratas no
es muy larga, pero nosotros vamos a nuestro ritmo. Nos acompaña casi todo el
camino Tibeto, nuestro nuevo perro amigo.
| Nuestra nueva casa con Tibeto de guardián. |
| Tumbados a la bartola y yo acariciando a Tibeto. |
| Monjes secando la ropa. |
Llegamos a una zona donde hay un
bar y nos tumbamos en unas colchonetas a descansar. Tibeto se echa a mis pies y
con mis caricias se queda dormido. Seguimos más arriba, donde ya no sube nadie.
El camino entre las piedras en un poco complicado. Y en un sitio determinado,
Indi se para. Ha tapado con un pañuelo negro una piedra y me dice que lo destape.
Es nuestro regalo de aniversario.
Después Indi se baña en el río con total decisión. El agua está congelada!! Alex se iba a bañar pero se echa atrás. Yo ni cogí bañador. Imposible bañarme en esa agua. Pero Indi nos insiste, “es bueno para la piel”. Al final me animo y me doy un “baño bautismal”. Cinco impersiones seguidas. Después Alex se baña rápidamente. Nos secamos al sol tumbados en las piedras, simplemente disfrutando del lugar. Indi me presiona los ojos y la cabeza con sus dedos mientras los dos recitamos un “ommmm”. Es como estar en otra dimensión.
| Mi budita. |
Después Indi se baña en el río con total decisión. El agua está congelada!! Alex se iba a bañar pero se echa atrás. Yo ni cogí bañador. Imposible bañarme en esa agua. Pero Indi nos insiste, “es bueno para la piel”. Al final me animo y me doy un “baño bautismal”. Cinco impersiones seguidas. Después Alex se baña rápidamente. Nos secamos al sol tumbados en las piedras, simplemente disfrutando del lugar. Indi me presiona los ojos y la cabeza con sus dedos mientras los dos recitamos un “ommmm”. Es como estar en otra dimensión.
| Cantando "I'm free, to be whatever..." |
| Deliciosos momos fritos para coger fuerzas. |
Por la tarde, quedamos con Kim1 y
Kim2, una pareja de coreanos vecinos de nuestro hotel. Llevan un año y medio
viajando. Al principio sólo iba a ser un año por su viaje de novios pero tienen la suerte de seguir viajando. Nos cuentan su ruta,
consejos, cómo viven. Nosotros les hablamos de nuestro viaje, nuestros
trabajos, nuestras costumbres. Son muy simpáticos. Trabajan juntos haciendo animaciones con
ordenador y nos enseñan su trabajo. Nos encanta. Están llenos de creatividad.
Nos dicen que España les inspiró mucho. Estamos rodeados de artistas!! Cenamos
con ellos en un restaurante coreano: sushi y tofu picante con arroz. Delicioso.
Esto es el paraíso!
Después tomamos un té en un café
y nos juntamos con Indi. No paro de hablar con Kim1 y voy tan feliz y tan despistada charlando
que casi me caigo dos veces. A la tercera me caigo de verdad y Kim me tiene que
sujetar del brazo. Un susto y sigo hablando :)
| Felices en nuestro 14º aniversario. |
me ha gustado mucho el comentario y el ver q estais tan bien recibe el abrazo virtual d tu familia
ResponderEliminarGracias por el abrazo.
ResponderEliminarLeeros es maravilloso. Desde MH se puede sentir vuestra felicidad y alegría. Millones de besos!
ResponderEliminarGracias Mary. Leer tus comentarios también lo es para nosotros! besicosss :)
EliminarFelicidades pareja!!! Que felices se OS ve, seguir así. Ya sabéis que me encanta leeros. Bss MCarmen
ResponderEliminarGracias MCarmen. Y a nosotros nos encanta que te encante :)
EliminarFeliz aniversario!!!
ResponderEliminarEstrellasao
Gracias EstrellaSao. Fue un día muy chulo. Seguro que entre todas las estrellas vimos la tuya en el cielo ;)
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