12.10.23 Prefectura de Yamaguchi
Hoy ha sido un día muy bonito. Tan bonito que sería delito no compartirlo. Me gustará recordarlo cuando vuelva a leerlo algún día, como me pasa con algunos de los relatos de aquí, que releo tiempo después. Porque ahora me acuerdo de los detalles y con esos detalles recuerdo lo que sentía en aquel día.
Hoy me ha dicho Alex que tenía preparado un recorrido muy chulo, a ver si salía bien. Y ha salido perfecto. Quizás no le agradezco lo suficiente el trabajo que hace buscando sitios bonitos y a veces me quejo injustamente cuando alguno sale mal, porque llegamos tarde o no podemos verlo.
Ayer fui un día de medio tránsito. Por la mañana pudimos visitar varios sitios, pero la tarde fue en su mayoría ruta de carretera, por eso hoy lo hemos disfrutado mucho más. Con las ganas de ir parando en cada punto del recorrido sin prisa.
Unrinji, templo de los gatos
Partíamos desde la michi no eki de Shunan, en la costa este y el primer destino ha sido el templo de los gatos, Unrinji o Nekodera, en Hagi. Este tramo final de la isla de Honshu es más estrecho e ir de un lado al otro de la costa tan solo cuesta poco más de una hora.
Al llegar me he quejado pensando que era más pequeño, pero habíamos entrado por el lado equivocado.
Es un templo budista de la filosofía zen. Hace 400 años estaba consagrado al soberano feudal Terumoto. Cuando Terumoto murió, su vasallo Motofusa se suicidó. Se dice que el gato de Motofusa se mordió la lengua y murió de pena por la muerte de su dueño.
Según la leyenda, por la noche se podían oír los maullidos en el templo. Hasta que un monje del templo hizo un ritual conmemorativo budista por el espíritu del gato y se dejaron de oír los maullidos.
En 1996, el monje Sumida Jisei llegó al templo y gracias a su pasión y esfuerzo consiguió que la leyenda fuese más conocida de manera que hoy está todo el templo lleno de figuras de gatos, recortes de periódico, revistas, ema de gatos, souvenirs; algunos ilustradores de manga y anime han donado obras de arte con el tema de gatos al templo.
Hay incluso unas cabezas de madera de gato para poderte hacer una foto con ellas.
Antes de llegar al siguiente destino decidimos buscar un sitio para comer en la ruta. Encuentro un lugar a las afueras de Nagato, que lleva varias generaciones haciendo curri japonés. Además hacen dulces típicos como el Yume monaka y el canelé, que compramos para la merienda.
El curri está espectacular, con un punto dulce, un punto picante. Nos pregunta la dueña de dónde somos y a dónde vamos. Se alegra cuando le decimos que vamos a Kyūshū. Le confesamos que el curri está delicioso. Me parece un lugar superbonito, porque además de hacer comida, también hacen café de bombilla e incluso he visto que organizan eventos de jazz y otras actividades. Ideas. Hay tantas cosas que nos gustaría hacer a nosotros! Pero cada vez nos sentimos más raros y no sabemos si funcionarían. Le digo Alex que en realidad no somos raros, solo estamos en el lugar y el tiempo equivocados.
Estanque de Benten
Es un día soleado, con temperatura agradable, unos 24 grados. El paisaje sigue siendo espectacular. Parece mentira que después de tantos días siga emocionándonos. Pero no deja de sorprendernos porque va cambiando. Ahora hay más bosques de bambú y árboles de persimon, que es típico de esta zona. También cambia el color de lo tejados de las casas que por aquí es marrón en lugar de negro o azul. Además del verde y amarillo de los arrozales, hay campos de flores rosas. Imposible no enamorarse.
Llegamos al estanque. Me dice Alex que es muy azul. ¿Más que Kamikochi (un parque nacional donde el agua era turquesa)? le pregunto, pensando que no podría serlo. Pues sí ( zasca). Nunca va a dejarnos de sorprender tanta belleza?
Este estanque está ubicado dentro de un templo sintoísta. Según la leyenda, el jefe de la comunidad cultivó la tierra siguiendo una profecía. Cuando hubo escasez de agua pidió otra profecía le dijo que se consagrara a la diosa Benzaiten (una de los siete dioses de la fortuna) y empezó a brotar agua.
Motonosumi inari shrine
Seguimos hasta la costa para ver un santuario sintoísta dedicado a la diosa inari, con cientos de toriis rojos alienados junto al mar. El paisaje es precioso. Se hizo famoso porque la CNN lo eligió en 2015 como uno de los 31 lugares más bonitos de Japón.
Hay una caja de ofrenda en lo alto de un torii y se dice que quien consigue meter la moneda allí, conseguirá su tesoro. Alex se divierte con una pareja, tratando de encajar la moneda.
Tsunoshima bridge
Y nuestra última visita de hoy, casi rozando el atardecer. Se trata de un puente que conecta con la pequeña isla de Tsunoshima. Es famoso por su paisaje junto al mar que aparece mucho en televisión. Lo vemos de un lado, lo cruzamos, lo vemos del otro. Las olas acariciando la playa, un chico practicando surf, el mar azul, el sol poniéndose. Un paisaje precioso.
Y con estas preciosas vistas, termina nuestra ruta por hoy. Maravilloso.























Qué pinta tan rica tiene toda la comida, mare de deu
ResponderEliminarBuff sí. Y está toda tan bien hecha, no a desgana. Se nota que lo cocinan para disfrutarlo
EliminarQué ganas tengo de que Oli pueda leeros! Creo que ese agua ya os hace efecto… 😍
ResponderEliminarPensará que tiene unos tíos muy locos 😂
EliminarAcabo de visitar el blog y me he encontrado 3 nuevas entradas. Regalazo. Me lo paso siempre en grande leyendote. Solo tenéis ideas buenas, así que da igual si montáis un café jazz o una banda de jazz.
ResponderEliminarGracias. Me gusta saber que hay alguien ahí detrás. Sé que nos lee poquita gente, pero a mí me sirve de diario para recordar. Y me alegran mucho tus comentarios. Siempre tan positivos
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