Llevamos más de una semana en la mini camper y son tantos los estímulos diarios, tantos lugares y sensaciones que se van agolpando en el cerebro como los pasajeros del metro de Bombay en hora punta. Unos encima de otros. Tenemos que poner un orden o bajar el ritmo para asimilarlo todo.
Conduciendo por Japón
Tal y como esperábamos y anhelábamos, desde el primer momento en que nos subimos a la mini camper, el entorno cambió. Con ella puedes acceder a sitios más remotos, a escenas del día a día, a paisajes naturales increíbles, al Japón más alejado, a veces, decadente, a veces, como un espectador invisible del Japón real.
Pero conducir en Japón no es fácil. Alex dice que sí, y me lo ha demostrado porque conduce mejor que algunos japoneses. Siempre le he dicho que conduce muy bien y aquí lo sigue haciendo porque a pesar de tantos cambios (conducir por la derecha, con coche automático, con el estrés de no cometer errores por las multas que ponen, con toda la información en japonés, con lluvia, de noche, con peligro de que aparezcan jabalís, ciervos u osos), parece que lo haya hecho toda la vida.
Por el contrario, yo todavía sigo dudando por dónde vienen los coches y sigo subiéndome por el lado del conductor.
Los límites de velocidad son tan bajos que cuesta el doble de tiempo llegar a los sitios. Cierto que así es mucho más seguro pero a veces desespera un poco. Lo bueno es que puedes apreciar mucho más el paisaje que, al fin y al cabo, es una parte muy importante del viaje.
Me apunta Alex que el 70% de Japón son bosques y sorprende verse rodeado de enormes pinos, arces, campos de arrozales, agua. Naturaleza tan inconmensurable que a veces me asusta. Me ocurría en Nueva Zelanda cuando me sentía rodeada solo por naturaleza tan imprensionante, tan inmensa que me agobiaba (supongo que en psicología tendrá un nombre, si no, podría bautizarlo como el síndrome de Rebeca). La diferencia es que en Nueva Zelanda había poca vida humana, y entre pueblo y pueblo estaba esa naturaleza que te absorbía. Sin embargo en Japón, los núcleos de población están más dispersos, hay más vida y entonces deja de asustarme. Sobre todo cuando aparentemente en medio de bosques inmensos aparece una tienda de conveniencia, ya sea un Lawson, un Seven Eleven o un Family Mart y en cualquier esquina, máquinas expendedoras de refrescos.
Y viajar así es muy bonito. Te acostumbras a pasar por esos pueblecitos con sus casas características, sus productos locales, su comida típica y lo preferimos a pasar por grandes ciudades.
Viajar por Japón es muy cómodo. Es como si hubiesen adaptado todo su país a las necesidades de la población pero sin alterar la naturaleza misma. Cientos de baños públicos (por supuesto muy limpios) por todos los sitios, con 1209 áreas de servicio, que hacen que visitarlas sea mayor atractivo que el propio destino. Todo lo que pueda decir en cuanto a limpieza y orden seria poco.
Área de servicio
El día a día en la camper
Nuestra mini camper es pequeñita pero está diseñada para aprovecharse al máximo. Lleva nevera, cocinilla, utensilios de cocina, la cama con doble colchón muy cómoda, ventilador, 6 usb, bandeja para dejar los zapatos, mesa, sillas.
Sin embargo, viajar de esta manera requiere algo de disciplina (que a veces no tenemos) para solventar la falta de ciertas comodidades, adaptarse al espacio, al orden y a la basura. Porque hay que tener en cuenta que en Japón no hay papeleras. Así que si empiezas a acumular gomi (basura en japonés) luego andas desesperado por encontrar lugares donde poder depositarla.
Una de las comodidades a las que me refiero es el tema de la ducha, especialmente con estos días de calor y humedad que estamos viviendo todavía.
El club
Por suerte o por cabezones, conseguimos lo que ha supuesto un plus en nuestro viaje.
Nos hemos hecho de un club. Se trata de una cadena de cibercafés donde puedes ir a leer manga, ver revistas de tetas, alquilar una sala de karaoke, pasar unas horas, dormir, poner la lavadora (de pago) y otros extras, también según la sucursal.
Por si fuera poco, ese club tiene sucursales en todas las prefecturas, así que nuestro ritual viajero consiste en buscar cada día, además de la ruta, una sucursal del club y un área de servicio donde dormir. Es muy divertido descubrir qué tendrá el nuevo club y la nueva área. Solo hace falta vernos provistos de nuestro carné y nuestra bolsita con la ropa y el neceser y sentirnos dios al entrar en el club.
Por las mañanas nos preparamos un café con Aeropress, acompañado de una tostada con anko, tofu con soja, o un melocotón o un plátano y/o yogur. Para mí es uno de los momentos que más disfruto del día. La comida y la cena la solemos tomar fuera porque compensa por el precio. Si nos permitimos el capricho de algún restaurante más caro, a veces compramos la cena en un supermercado que es otra opción buenísima y que nos encanta. Ir al súper a la hora de los descuentos, viendo a todos revolotear por la zona de comida preparada hasta que el encargado pone los precios rebajados. Y es que puedes encontrar platos preparados de bastante buena calidad y a muy buen precio.
Turismo de consumo versus turismo de vivencias
Para sobrevivir, es necesario hacer un ejercicio de contención inmenso. Sobre todo en Japón donde en cualquier sitio, tienes miles de tentaciones, en comida, en detalles, todo tan bien envuelto, tan bonito. También contención a la hora de seleccionar los lugares turísticos. Cuando viajas por un periodo largo hay que saber medirse.
A veces, nos han pedido alguna recomendación de viaje con la coletilla de “yo no viajo de mochilero y no me importa pagar más”. Nuestra mentalidad no es esa. Lo fue cuando viajamos por un año porque cualquier ahorro significaba alargar el viaje. Hora, cuando queremos darnos un capricho nos lo damos, como comprarnos una botella de sake o ir a un buen sitio de sushi, pero sabiendo elegir qué merece la pena. Al fin y al cabo, disponemos de lo más valioso, tiempo. Es lo que más les impresiona a los japoneses que nos preguntan por nuestro viaje. Cuando dispones de poco tiempo, no te importa gastar más porque la idea es aprovechar al máximo, ver todo lo que puedas, comer todo lo quedas, hacer todas las fotos que puedas, pagar por lo que sea y acabar extenuado. Es un viaje más de consumo.
Pero cuando viajas por largo tiempo, si no eres millonario, hay que saber gestionar muy bien tu presupuesto y centrarse en los momentos, en las vivencias, que es lo que quedará en ti. Aún así llega un momento en que ves tantos templos, o algunas cosas parecidas que no las aprecias o no puedes recordar. Y suele ser los momentos de excursiones en la naturaleza, los que requieren esfuerzo, aquellos que recuerdo con más satisfacción. O las situaciones a las que nos hemos tenido que enfrentar, las anécdotas curiosas, la charla con algún desconocido, en fin, el camino te va enseñando.
Comenzamos en Tokio y nuestro principal hito es llegar hasta Kotanbetsu, en la isla de Hokkaido, para visitar la tumba de nuestro querido Aoki san.
Aunque Alex ha marcado muchos puntitos en el mapa, es imposible visitarlos todos, así que vamos elegiéndolos sobre la marcha.
Hasta ahora el tiempo no nos lo ha puesto fácil porque ha habido días de lluvia con mucha humedad y cuando no, el sol es fuerte y acabas agotado y sudando todo el tiempo. Es un inconveniente que esperamos que vaya desapareciendo a medida que subimos al norte y llegue el otoño.
Por seguir un poco la ruta, hemos visitado la prefectura de Ibaraki, Fukushima, Miyagi e Iwate.
Gran parte del recorrido ha sido por la costa este. Esa costa que sufrió los daños del tsunami que también hemos podido presenciar y ver cómo se ha reconstruido todo. Cerca de Sendai visitamos el colegio que permaneció en pie y en el que se salvaron los estudiantes al subir a la azotea. En Iwate hicimos una parada en el museo conmemorativo en el que te explican cómo se forman los tsunamis, cómo afectó allí y las medidas que han tomado para protegerse. Muy impresionante y educativo. Vimos la ciudad costera donde muchos japoneses quieren vivir al jubilarse por su tranquilidad. Allí el actor Ken Watanabe ayudó a la reconstrucción después del tsunami y montó un pequeño café.
También disfrutamos mucho de su gastronomía, sobre todo del pescado y de los productos típicos de cada zona. En la prefectura de Fukushima, los momos (melocotones), en Ibaraki son típicos los boniatos, en Sendai la zunda (pasta de edamame), como el batido de edamame(riquísimo!), los fideos de fideos soba con negi en un pueblito de Fukushima, atún rojo, bonito, cada zona tiene su especialidad y todo gira en torno a ello; souvenirs, comidas, merchandising.
Hacemos una excursión a un volcán todavía activo. Es curioso cómo huele a azufre al llegar, nos sorprende la edad de los excursionistas y su buen estado físico, visitamos las playas, dos parques naturales. La naturaleza es impresionante. Y lo bien preparado que está cada lugar para su visita es una gozada.
Disfrutamos del festival en una ciudad que nos coge de camino, compramos sake en la bodega más antigua (y nos reímos con el dueño al tratar de comunicarnos), vemos templos preciosos, con toriis, disfrutamos de la tranquilidad que se respira en los destinos turísticos donde solo hay japoneses, le echamos valor para poder solventar la barrera del idioma; disfrutamos con la comida, con la bebida, viendo y reconociendo todos esos platos que hacíamos nosotros. Hacemos fotos, vídeos, pero cada día se acumulan más datos, más anécdotas y me resulta imposible resumirlo aquí. No quiero hacer una lista de lugares. Intentaré hacer un mapita con nuestro recorrido pero prefiero no quitarme tiempo de observación y aprendizaje así que utilizo este espacio para dar un poco de señales de vida, describir cómo es nuestro viaje en estos momentos y poco más.
Quizás cuando podamos adoptar un poco más de rutina viajera, pueda centrarme en detalles del recorrido. De momento, seguimos subiendo hasta el norte entrando hoy en la prefectura de Aomori.
Pronto tendremos que coger un ferry para pasar a la isla de Hokkaido. Pero seamos pacientes, mañana toca otra visita de sake y perderse por la ciudad de Hachinohe y su mercado de pescado.





























































